lunes, 6 de julio de 2009

Buen conocedor de la historia del barrio de San Jerónimo

La calle Vascongada número 41 lo vio nacer y allí aprendió donde están las raíces del barrio de San Jerónimo.

Según “Pepo”, en torno a una charca se situaban las casas más antiguas, algunas databan incluso del siglo XIX pues los primeros habitantes del barrio llegaron a finales del siglo XVI principios del XVII. La mayor parte de la población del barrio procedía de los campos de Granada, Soria, Galicia, Almería o las provincias vascas. Una vez instalados en Sevilla trabajaban las tierras de los Benjumea. Los labradores acudían a la Iglesia junto al colegio de don Evaristo en el Cortijo de Tercia.

La fisonomía del barrio cambió a finales del siglo XIX cuando RENFE construye el núcleo ferroviario. Así el barrio pasó a ser un “arrabal dormitorio” que acogía a los ferroviarios y a sus familias. Lo más fácil para estos trabajadores fue instalar sus hogares en este acogedor paraje de Sevilla y es así como germina el actual barrio de San Jerónimo. Por aquel entonces, tal y como le ocurre ahora a la Fasa Renault, entre del 80 y el 90 por ciento de los vecinos trabajaban en RENFE. A ellos se unieron emigrantes y gentes de Sevilla que comprendieron que este barrio obrero era un buen lugar para vivir. Entre los inmigrantes que buscaban en la ciudad del Guadalquivir una nueva oportunidad se encontraban los padres de José María de procedencia gallega.

Por la naturaleza obrera y humilde del barrio casi todos los vecinos vivían en patios o corrales. Estas tradicionales viviendas sevillanas aglutinaban a varias familias que compartían baño, cocina y lavadero. Muchos son los patios que él recuerda: el patio Chito en la calle Vascongada, que desembocaba en calle Extremadura (antes Las Mercedes), el patio del calentero, el patio de Juan Margarí, el patio Madera en la calle Marruecos. Otros corrales que daban cabida a los vecinos eran el patio de las columnas, el patio el Mingui, el Patio Velázquez que estaba en la puerta de la Fasa. Todos ellos eran pequeños y en ellos convivían cinco o seis familias. Sin embargo el panorama en el patio de las leonas era bien distinto. El nombre caracteriza perfectamente lo sucedido pues sus vecinas discutían constantemente porque sólo había dos cocinas, dos cuartos de baño y dos lavaderos para sesenta familias.

En blanco y negro y envejecidos por los años recuerda José María los puestos que los comerciantes ponían en las puertas de sus locales. En ellos se vendían hortalizas, pavos, frutas, etc.. En su memoria resuenan los nombres de Ricardo que vendía cisco, María Josefa que hacía lo propio con los búcaros, Bartolomé que, además de tener una frutería, regentaba “una barbería en la que pelaba a todo el mundo por igual, era un “pelao” a la taza que se puso de moda en el barrio”; Simplicia tenía un despacho de carbón, en el ganó el sustento para sus hijos. Entre ellos destacó “El Garve” un cantaor que trabajó, junto con Macarena del Río, el grupo de sevillanas y canción andaluza “Los andaluces”.

Este era el barrio durante la dictadura franquista y sus gentes vivieron entre recelosos y expectantes los cambios políticos de la década de los setenta. El movimiento sindical era palpable. Muchos optaron por ser comunistas otros, como Pepo, se apostaron por el partido socialista “seguramente influenciados por la figura de Felipe González”.

En 1971 José María estaba estudiando empresariales y trabajando en el Monte de Piedad. En esta caja estuvo durante cuatro años, después se marchó a IPEASA a trabajar como peón. La fábrica sería vendida a los americanos en los últimos años de la década, ya en democracia. Es entonces cuando José Antonio Cuba Caminero le pregunta si quiere ser secretario del distrito Macarena, allí estuvo durante cuatro años, el mismo tiempo que, posteriormente, trabajaría en el distrito Este. Actualmente desarrolla su labor en el Ayuntamiento.

Aunque ya no vive en el barrio, esta es la historia de un hombre orgulloso de San Jerónimo y que luchó para defender los ideales del movimiento obrero.

José María Castro Bujan